ARTÍCULOS | Experiencia analítica
Acerca del Kakon
por Silvia Elena Tendlarz

En la tesis de Lacan podemos encontrar una extraña referencia. Al introducir la categoría de los crímenes del superyo entre los crímenes del yo y los del ello –según la terminología de Guiraud-, Lacan hace un comentario sobre los asesinos inmotivados. Dice: "...lo que el sujeto quiere matar aquí no es su yo o su superyo, sino su enfermedad, o, de manera mas general, "el mal", el kakon de Von Monakow y Mourgue..." (p. 275).

En La agresividad en psicoanálisis encontramos nuevamente este concepto. El kakon es aproximado al "objeto malo" de Melanie Klein.

También el kakon aparece en el articulo Acerca de la causalidad psíquica. Al oponer Guiraud a Henri Ey Lacan escribe: "Y aun más lejos va Guiraud, mecanicista, cuando en su articulo acerca de los homicidios inmotivados se afana en reconocer que lo que el alienado trata de alcanzar en el objeto al que golpea no es otra cosa que el kakon de su propio ser" (Suplemento de Escritos, p. 86-87).

Intentaré pues a continuación desarrollar este extraño concepto al que recurre Lacan.

Tanto Lacan como Guiraud se refieren a Monakow y Mourgue para la comprehensión del kakon. En 1928 estos autores escriben la Introducción biológica al estudio de la neurología y de la psicopatología. Esta obra, como lo indica el titulo, intenta explicar la psicopatología a través de la biología.

Las "crisis de kakon" (palabra griega que significa desgracia, dolor) representan las crisis o complejos neurovegetativos que se producen en la psiconeurosis, condicionadas por traumatismos de orden sexual. La crisis se desarrolla de la siguiente manera: súbitamente el paciente empalidece y comienza a transpirar, lo invade un sentimiento doloroso de peligro inminente (como por ejemplo el riesgo de un ataque cardiaco), y luego padece una violenta agitación motriz. El episodio dura apenas algunos minutos, pero el sujeto queda aterrorizado frente a la eventualidad de la reaparición de estos fenómenos. El individuo siente que se enfrenta a un gran peligro e intenta defenderse a través de su aparato reflejo. Lo que predomina en el momento de la crisis –más allá de la motivación- es el esfuerzo por desembarazarse del estado doloroso a través de sus fuerzas psíquicas (que resultan insuficientes). Para estos autores la crisis de kakon es pues la liberación de un complejo de naturaleza automática, al que solo el aparato reflejo logra brindarle una salida.

Llamativamente, Monakow y Mourgue comparan los trastornos cardiacos (palpitaciones) y respiratorios que se producen durante la crisis, a aquellos que acompañan generalmente el orgasmo sexual. Comparan el ataque histérico a las modificaciones que se producen en el organismo durante el coito. Es decir que estos autores afirman –a través de su terminología medica- que algo del orden del goce esta ligado al kakon.

También utilizan este concepto para el estudio de las psicosis. Afirman que el kakon es el origen del sentimiento de persecución por proyección. La fuente de los sentimientos corporales dolorosos esta ubicada en el exterior. Este sentimiento desagradable atormenta al paciente y lo empuja continuamente a liberarse de el. Es por ello que puede producirse una reacción inadaptada de defensa del organismo contra el kakon, llevando al enfermo a una nueva producción delirante o al suicidio.

Cuando Lacan retoma el termino de kakon en su tesis, como así también en Acerca de la causalidad psíquica, este concepto queda asociado a Guiraud. Pero si bien Guiraud fue en esa época una referencia importante para Lacan, a partir de Acerca de la causalidad psíquica este autor ya no será mas citado. También el termino de kakon desaparece de la obra de Lacan. Podemos pues preguntarnos por que Lacan lo utiliza. Pienso que Lacan necesita nombrar de alguna manera lo que en esa época quedaba fuera de su teorización (que integraba sobre lo simbólico y lo imaginario) es decir, lo real del goce.

Lacan evoca el mecanismo liberador del kakon en el análisis que hace del pasaje al acto de Aimée. Subraya como el objeto que ella golpea deviene el símbolo de su enemigo interior, de su propia enfermedad.

Como lo señala Serge Cottet, es diferente el empleo del término de kakon por Guiraud y por Lacan. El punto de unión entre ambos se sitúa en la conceptualización del goce del que los pacientes intentan liberarse. Guiraud pone de relieve el mecanismo liberador de los esquizofrénicos que intentan desembarazarse de la sensación dolorosa que los invade a través del pasaje al acto homicida. Pero mientras que él resulta un poco vago en cuanto a la lógica interna que conduce al pasaje al acto, Lacan indica con claridad que el "enemigo interior" en Aimée es puramente especular y permanece en el dominio de lo imaginario, interviniendo simultáneamente tendencias auto-punitivas.

Pero no debemos olvidar que Lacan en esos años no incluía la categoría de lo real. Es por esa razón que permanece en el campo de lo imaginario.

Jacques-Alain Miller nos aporta una precisión importante al indicar que el kakon es uno de los nombres del objeto como éxtimo. El ser golpeado en el exterior es el ser mas intimo del sujeto. No se trata pues de una proyección ya que el kakon es el ser del sujeto identificado al objeto a como plus de goce.

Es la estructura de la extimidad, a c A, que da cuenta de la misteriosa liberación asesina por el kakon, aislado en al obra de Monakow y Mourgue.

* Publicado en Malentendido 3, Buenos Aires, 1988, pp. 21-23.

BIBLIOGRAFÍA

  • Guiraud y Cailleux, "Le meurtre immotivé, réaction libératrice de la maladie, chez les hébéphéniques", Annales médico-psychologiques, 1928.
  • Guiraud, P., "Les meurtres immotivés", L'Evolution psychiatrique, marzo de 1931.
  • Lacan, J. De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad, Siglo XXI, México, 1979.
  • Lacan, J. "La agresividad en psicoanálisis", Escritos II, Siglo XXI, México, 1979, pp. 65-90.
  • Lacan, J. "Propos sur la causalité psychique", Ecrits, Seuil, Paris, 1966.
  • Monakow et Mourgue, Introduction biologique a l'étude de la neurologie et de la psychopathologie, Alcan, Paris, 1928.