COLECCIÓN DIVA
La interpretación como malentendido
Miquel Bassols

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Presentación del libro
La interpretación como malentendido es un libro que a simple vista se presenta como una recopilación de textos escogidos cuidadosamente por su autor, escritos entre 1996 y 2000. Una mirada más atenta hace aparecer lo que la estructura del libro oculta y muestra a la vez al lector: se trata de una aguda y penetrante reflexión acerca del final del análisis que se expresa con diversos matices en cada uno de los artículos.

Miquel Bassols, psicoanalista de Barcelona, tiene una larga trayectoria en el mundo analítico que lo ha llevado a cumplir distintas funciones en el contexto institucional del Campo freudiano. Creó y dirigió distintas publicaciones, entre ellas, L'Acudit y Uno por Uno (publicación de la Asociación Mundial de Psicoanálisis). Actualmente es el director de la Escuela Europea de Psicoanálisis que forma parte de la AMP. Sus artículos circulan en diversos países y es autor del libro El psicoanálisis explicado a los medios de comunicación, publicado en español y en catalán.

El presente libro consta de cuatro partes –"la sesión analítica", "el síntoma", "las letras" y "la Escuela"- que, aunque diferenciadas, guardan un claro hilo conductor. Cada una de ellas expresa el interés fundamental de Bassols por la clínica analítica, su pasión por las letras (su D.E.A. en Psicoanálisis fue sobre Ausiás March, y su Doctorado en Psicoanálisis sobre Ramón Llull, escritores catalanes, ambos presentados en el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII), y finalmente, su participación activa y comprometida en la institución analítica.

El título retoma el primer artículo del libro. Esta elección no es aleatoria. Se presenta allí una tesis central que se vuelve el hilo de Ariadna del libro: el verdadero nombre del sujeto es su ser de goce, y este nombre es un significante primordial en su estructura. Así, el examen del goce y de la pulsión va tomando distintos matices en los distintos textos que componen este volumen.

Cada sujeto se llama realmente por el nombre deducido de su goce, el más ignorado, y este nombre se presenta fuera de serie, como un significante solo, separado de la cadena, que se encuentra al final del análisis. En sí mismo, dice Bassols en "La interpretación como malentendido", es la interpretación.

La sesión analítica resulta central en esta búsqueda. El "kairós" aristotélico, entendido como tiempo oportuno de toda acción prudente, puntúa la sesión de modo tal que apunte a la aprehensión de la pulsión. Acerca del tiempo dice algo más: "La experiencia del tiempo es la experiencia en la que el sujeto se realiza como objeto en el acto a partir de su fantasma" ("Uno más a: una fórmula del tiempo").

En el contexto de estas reflexiones, Miquel Bassols se pregunta: "En el espacio evanescente entre estos dos instantes de nuestra civilización, ¿cuál es el tiempo de la sesión analítica? Es el tiempo –responde- que se abre entre la demanda de satisfacción instantánea y los objetos propuestos a su satisfacción efímera por la civilización. Es el tiempo de la palabra" ("El "kairós" de la sesión analítica"). Esta palabra tiene un destino: cuando el Otro de la transferencia deja de existir como sujeto supuesto saber y ha quedado reducido al objeto a, la pulsión se iguala al decir del sujeto, a su lugar de enunciación.

La paradoja que se produce es que la resolución última de la división del sujeto es su equivalencia al objeto a. Así, el final del análisis es un nuevo modo de enunciación y la pulsión queda reducida a lo más cercano de lo que en la clínica se conoce como fenómeno elemental ("El eco de un decir"). La nueva relación del sujeto con el sentido y el goce implicado en su síntoma al final del análisis es la consecuencia de la metamorfosis del síntoma en el post-transferencia. Es un síntoma sin Otro, mixto de goce y sentido que puede escribirse S1 losange a ("Un síntoma sin Otro").

Un recorrido por las letras traducen el interés de Miquel Bassols por incluir el saber que se extrae del estudio de los textos de algunos escritores en su convergencia con los problemas cruciales que atañen a nuestra contemporaneidad. Del Hamlet de Shakespeare puntúa cómo Hamlet es la tragedia del hombre moderno y su imposibilidad de resolver la paradoja del goce más allá de la culpa. Con Baltasar Gracián examina el horror a la verdad que no es la verdad dicha sino la verdad escuchada. El mundo descifrado, mundo simbólico del lenguaje, incluye el tiempo que requiere el sujeto para aprehender la verdad no toda.

El apartado la Escuela conjuga el final del análisis, la pregunta acerca de qué analista resulta de ello y qué institución lo aloja. El "analista" no es un universal, ni tampoco posee ninguna referencia. Como pregunta debe plantearse en la vertiente de la intensión ("Psicoanálisis en intensión y en extensión"). No hay un sujeto de enunciación colectiva, por lo que debe buscarse la respuesta uno por uno. La comunidad analítica sólo es posible a partir de un decir que se autorice de sí mismo ("¿Con qué se identifica usted?"). Pero, por otra parte, la política del síntoma, que es la política del psicoanálisis, debe tomar en cuenta lo real del grupo ("El angel exterminador").

Al final del libro se vuelve de alguna manera al punto de partida. Al comienzo de esta trayectoria Miquel Bassols se pregunta: "¿Cuál es el nombre de cada analista, uno por uno, el nombre en el que se ha autorizado como tal?". El nombre encontrado no es el que permite ser reconocido por los otros, sostén del principio de autoridad de la palabra del Otro. La nominación de goce adquirida a través del análisis está vinculada en la institución analítica al dispositivo del pase. Se abre de esta manera un camino fecundo en psicoanálisis que es la investigación acerca de qué es ser analista a partir del saber que extrae cada uno a la salida de su análisis.

El libro de Miquel Bassols ilustra de modo ejemplar este empeño y da muestras, parafraseando una conocida frase, que el estilo es el nombre. A través de su escritura encontramos al autor, y al hacerlo, un saber nuevo se incluye en el psicoanálisis.

Silvia Elena Tendlarz
Buenos Aires, 16 de agosto de 2004