COLECCIÓN DIVA
Las mujeres y sus goces
Silvia Elena Tendlarz

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Presentación del libro

Hablar de mujeres en plural tiene su justificativo lógico dentro de la teoría psicoanalítica: a falta de un significante que pueda nombrar a La mujer sólo se puede hablar de ellas en plural. Cada una de ellas encuentra su manera de suplir ese vacío central inventando la mascarada con la que presenta su feminidad. En realidad, existen mujeres femeninas y otras masculinas; uno y otro derrotero forman parte de las posiciones con que asume el sujeto su sexo y desde allí encara la relación con el partenaire.

Tal vez exista un elemento común para gran parte de ellas. O mejor aún, el extravío del amor, los particulares senderos del deseo y el goce, los laberintos en los que se pierden los seres amantes, nada de eso es privativo de las mujeres. El mal de amor existe desde siempre. Casi es constitutivo del encuentro y el desencuentro amoroso. No obstante, el comienzo del siglo veintiuno radicaliza el malentendido puesto que el exilio en los goces individuales vuelve cada vez más difícil la experiencia amorosa. No obstante, la contingencia del encuentro permite que hombres y mujeres, más allá de las promesas de amor desesperadas, no renuncien a volver necesario un amor que siempre resulta posible.

La sexualidad femenina es un tema que ocupa incansablemente a la comunidad psicoanalítica desde sus inicios. A partir del primado fálico inicial que homologaba ambos sexos, paulatinamente se fue perfilando la búsqueda de una especificidad femenina. Más de un siglo de psicoanálisis permite situar los desfiladeros del goce en la sexualidad de las mujeres, que no se restringe al falo sino que involucra un más allá.

Las mujeres y sus goces es un libro que resulta del clases dictadas durante varios años en la Escuela de la Orientación Lacaniana. Pero no se trata de la reproducción de las clases sino de la escritura de aquello que se depositó como elaboración de saber durante estos años.

El recorrido del libro va de Freud a Lacan. La primera parte presenta a Freud contra Freud. Tres tiempos marcan su conceptualización de la sexualidad femenina. Primero, la homologación de la sexualidad del niño y de la niña al comienzo de su obra. Segundo, el giro de los años 20 con la postulación del primado fálico, no genital, para ambos sexos; la elevación del falo al símbolo que inscribe la castración; la presencia del Edipo invertido; y finalmente, la disimetría entre ambos sexos efecto de la disímil relación entre el complejo de Edipo y el complejo castración. El tercer tiempo corresponde al examen de la relación temprana de la niña con la madre, preedípica, en los años 30, y a su pasaje hacia el padre.

La segunda parte del libro da la palabra a los contemporáneos de Freud. Primero, examinando aquello que las mujeres analistas pudieron extraer de su subjetividad y volcar en sus trabajos sobre la sexualidad en las mujeres que involucran el masoquismo, la vida amorosa, la maternidad, la ferocidad del superyó, la frigidez, entre otros temas. Luego, retrazando el recorrido de los psicoanalistas post-freudianos hombres en su abordaje de este tema.

La tercera parte concierne a Lacan. Partimos de desarrollar los vaivenes de la teoría lacaniana acerca del concepto de falo para extraer así las consecuencias que se desprenden en el examen de la sexualidad en las mujeres. "La lucha entre los sexos" se detiene en la psicopatología de la vida amorosa de acuerdo a la trilogía escrita por Freud. En el capítulo siguiente, "La metáfora del amor y la dialéctica del deseo", se retoma la temática de la relación entre los sexos de acuerdo a la dialéctica fálica teorizada por Lacan en los años 50. Finalmente, en el capítulo titulado "La distribución sexuada", se desarrolla las "fórmulas de la sexuación" formalizadas por Lacan, la teoría de los goces, es decir, la inclusión del goce suplementario, y sus consecuencias en la vida amorosa.

La última parte del presente texto se titula "Matices de los femenino". Se incluyen allí dos estudios específicos: el primero relativo a la maternidad, y el segundo a la relación entre histeria y feminidad. En cada uno de ellos se intenta analizar las distintas posiciones tomadas por Lacan de acuerdo a los diferentes momentos de su enseñanza.

El conjunto de este libro no pretende y ni podría llegar a ser un estudio exhaustivo sobre el tema de la sexualidad y del amor en las mujeres. Después de todo, en el conteo una por una de las mujeres que propone Lacan, a falta de un universal, no-todo puede ser dicho. Resta lo escrito y el esfuerzo por intentar aprehender lo que inevitablemente se hurta y se desliza en los misterios de la sexualidad femenina.

Silvia Elena Tendlarz