ENTREVISTAS | Como entrevistada
El autismo a fines del 2015
por Pablo E. Chacón

En estudios sobre el autismo 2, la psicoanalista Silvia Tendlarz interroga el estado de la teoría y la práctica analítica respecto de esa categoría compilando una serie de textos al respecto, de eric laurent, Jean-Claude Maleval, Sergio Laia, entre otros, además de un ensayo de producción propia.

 

El libro, publicado por la colección Diva, se complementa (y se completa parcialmente) con el primer tomo, dedicado al mismo padecimiento.

Tendlarz es psicóloga, miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Es autora de Las mujeres y sus goces.

Este es el diálogo que sostuvo con Télam.

T : ¿De qué trata este segundo volumen de Estudios sobre el autismo?

ST : Estudios sobre el autismo 2 forma una serie con el primer volumen publicado en 2014 y guarda la misma orientación: interrogar la teoría y la práctica analítica con sujetos autistas desde una orientación lacaniana. La comunidad psicoanalítica, en su debate colectivo, examina un diagnóstico en auge en la actualidad. En esta nueva recopilación, retomo artículos sobre el autismo de Eric Laurent, Jean-Claude Maleval, Philippe La Sagna, Sergio Laia, Patricio Alvarez y finalmente un texto mío. Parto de una excepción: la inclusión de una intervención sobre la invención psicótica de Jacques-Alain Miller que da cuenta del fuera de discurso de la esquizofrenia y del retorno de goce sobre el cuerpo que lo fragmenta, diferenciándose así del retorno del goce sobre el borde que caracteriza al autismo y que produce su encapsulamiento. Eric Laurent examina el baño en el lenguaje del autista; Jean-Claude Maleval diferencia el autismo y la psicosis; Philippe La Sagna, psicoanalista de Bordeaux, estudia la relación entre el autismo y las neurociencias; Sergio Laia, de Belo Horizonte, trabaja sobre los Manuales Diagnósticos; Patricio Alvarez retoma el caso de Temple Grandin; y yo me centro en el tratamiento psicoanalítico con niños autistas.

T : ¿Qué queda, o cómo explicar, aquella frase todos somos autistas?

ST : Antes que nada, es necesario distinguir al autismo del concepto de goce autista. El autismo no es una enfermedad de la ruptura del lazo (social) como expresión de nuestro mundo moderno aunque prevalezca el todos autistas en nuestro lenguaje corriente. El goce es siempre autoerótico, autista, más allá del tipo de lazo que prevalezca en nuestra contemporaneidad. El autismo generalizado nombra al goce sin que esta generalización suponga un diagnóstico. Es más, Miller indica que el autismo en sentido amplio es una categoría transclínica. Es el estado nativo del sujeto al que se añade el lazo social. Pero el diagnóstico de autismo es diferente y guarda su especificidad.

T : Si no te has convertido en una experta en el autismo, andás cerca. En esa condición, ¿qué podrías decir, ahora mismo, cuando te preguntan qué es el autismo?

ST : El autismo no es una enfermedad sino un funcionamiento subjetivo singular que se inicia en la temprana infancia y que mantiene cierta continuidad en el tiempo. Es, sin duda, un diagnóstico en expansión por la gran movilidad en los criterios que se utilizan para el uso de esta clasificación. La soledad, la inmutabilidad y la fijeza, son dos características que usualmente describen al autismo: niños sin contacto con el mundo, encerrados en actividades solitarias que repiten en forma reiterada y estereotipada. Pero en rigor, la relación con los otros no está necesariamente ausente sino que se manifiesta a través de un lazo sutil en sus relaciones con el mundo. Por otra parte, los intereses específicos son llamados por los manuales, obsesiones: se trata de hacer que el niño las abandone, cuando son el punto de partida para producir un desplazamiento del encapsulamiento en el que se incluye, de acuerdo a Maleval, la presencia del objeto autista, del doble real y de los intereses específicos. A mi entender, resulta fundamental guardar una perspectiva clínica en el abordaje del autismo de modo tal de transmitir cómo, desde el psicoanálisis, hay un tratamiento posible para el sujeto autista. Como ilustración del desplazamiento del neo-borde encontramos el video Mon petit frère de la lune, Mi hermanito de la luna, dibujo animado en el que una niña habla de su hermanito autista mientras que en todo momento se lo dibuja en una burbuja que lo deja por fuera de la relación con los otros. El niño es objeto de segregación y de temor por sus conductas diferentes. En cierto momento la niña relata cómo crearon un lenguaje común, de pequeños sonidos, y un juego que consiste en ponerse un sombrero y que el hermanito la persiga. Se ve entonces a los dos niños en la misma burbuja y se escuchan sus risas. De esto se trata la dirección de la cura con los niños autistas, de incluirse en su encapsulamiento, situarse junto al niño, en un contacto sin intrusión, respetando sus invenciones, sus intereses específicos, y, como dice Laurent, intentando producir algo nuevo de la repetición.

T : ¿Cuál es el aporte de Eric Laurent al libro, y cómo pesa, en tu propia producción, la interlocución con él?

ST : La transmisión de Eric Laurent me parece fundamental y constituye el hilo de Ariadna de mi estudio sobre el autismo. Sigo muy de cerca cada una de sus formulaciones, que fueron cambiando a través del tiempo. A partir de su distinción del retorno del goce sobre el borde que lo distingue del retorno de goce sobre el cuerpo de la esquizofrenia o sobre el Otro en la paranoia de los 90, Laurent ha ido precisando cada vez más su aproximación al autismo. Sus recientes desarrollos lo llevan a plantear que en el autismo hay iteración del Uno pero sin cuerpo por el modo de gozar lalengua. El autista construye entonces un encapsulamiento, una burbuja protectora, que funciona como un neo-borde que no se confunde con la superficie corporal. Miller indica que en el autismo, por estar sumergidos en lo real, falta la falta, por eso pueden tratar de crear un agujero a través de una automutilación para dar salida al exceso de goce que invade su cuerpo. Esto lo llevó a Laurent a crear el concepto de forclusión del agujero para indicar que falta la delimitación de un borde simbólico, y esto lleva a la producción del encapsulamientoautista. A veces aparecen fenómenos que expresan la intolerancia al agujero a través de automutilaciones o de episodios de violencia. Con la automutilación se busca producir un lugar de pérdida en donde depositar el goce excesivo; la violencia no se dirige al otro sino que busca desembarazarse del goce con la misma lógica del pasaje al acto. Estas formulaciones de Eric Laurent tienen consecuencias importantes en la dirección de la cura, en la medida que introduce la posibilidad de desplazar este encapsulamiento de modo tal de incluir objetos y personas que amplíen su mundo. En este libro, Laurent examina los distintos abordajes en torno al autismo: retoma su intervención en el coloquio de Rennes titulado Affinity Therapy en marzo de 2015, intervenciones analíticas en distintos casos clínicos, las distintas modalidades de aparición del Uno de la letra en el autismo, que también incluye a la imagen, como así también un novedoso abordaje relativo a la relación de los autistas con las máquinas que forman parte de nuestra vida cotidiana.

NOTAS

* Fuente: Télam